Lo que sí funciona es el calor a presión. El vapor.
Una amiga me enseñó cómo lo hacía ella, con el Limpiador a Vapor PRO V2 de Achaté. Yo era escéptica, porque ya tenía bastantes aparatos en el armario que no cumplían lo que prometían.
Pero cuando lo usé yo misma, vi la diferencia al instante.
El limpiador a vapor funciona con una presión de vapor de 3,5 bar. Ese calor afloja la grasa, la cal y la suciedad incrustada, de modo que simplemente la retiras con un paño en lugar de frotar. Solo agua y vapor, sin productos químicos. Y el vapor sale con fuerza y de forma controlada, sin fugas ni complicaciones.